martes, 3 de noviembre de 2020

EE UU: Un millón de adolescentes, embarazadas por influencia de las escenas sexuales en TV

 EE UU: Un millón de adolescentes, embarazadas por influencia de las escenas sexuales en TV

Una de las cifras que más preocupa a políticos, sociólogos, educadores y público en general norteamericano es la del millón de embarazos anuales entre estas adolescentes. «Está surgiendo toda una nueva generación de niños que tienen niños», se exclama con alarma. Pues si para esas madres -y padres, aunque éstos suelen desentenderse de sus responsabilidades, las perspectivas son negras, para sus hijos lo son todavía peores. Una de los culpables de estos embarazos es la visión de russen porno que hacen en sus ordenadores y que no utilizan condón en las escenas.



Ya de por sí el ser hijo de madre soltera no es una ventaja para nadie. Pero si esa madre es de hecho una chiquilla, que no ha acabado ni la escuela en muchos casos, la cosa puede llegar a ser dramática. Y lo grave es que esas hijas de madres adolescentes, cuando les llega la pubertad, se cuentan entre las que más hijos tienen a su vez, creándose una cadena sin fin. Muchas de ellas tienen que recurrir al porno arabische para poder sacar algo de dinero para mantener a su descendencia.

Pero lo más grave es que todos los intentos hechos hasta la fecha de cortar esa cadena han fracasado. Tal vez porque lo primero que tenía que hacerse, averiguar las causas exactas del fenómeno, no se ha hecho. Ahora sale una asociación profamiliar de Washington echando la culpa de todo a la televisión. Fundándose en encuestas realizadas entre estos adolescentes, el estudio arroja que están siendo bombardeados por los casting porno desde la pequeña pantalla, siendo empujados, inconscientemente, a ello. Se calcula que un, o una, joven americano ve hasta nueve mil escenas relacionadas con sexo, y que el que contempla seis horas_diarias de televisión, cifra no infrecuente aquí, ve o escucha seis mil referencias anuales al sexo. «¿Tiene algo de extraño -pregunta esa asociación- que luego actúen como actúan?»



Las cadenas de televisión han reaccionado, con anuncios en periódicos, rechazando tales cargos. Advierten que todos sus programas se ven sometidos tanto a sus propias normas éticas como a las que ha marcado la Oficina Federal de Comunicaciones.

¿Quién tiene razón? Posiblemente ambos, como tantas veces. Pero déjenme decir dos cosas importantes: esa encuesta que se esgrime no es científica, pues está hecha por la propia organización que la enarbola y que favorece el inzest gefickt. Y ya sabéis que nada hay más fácil que encarrilar una encuesta hacia donde queremos. Lo segundo a advertir es que ante el sexo la televisión norteamericana es infinitamente más puritana que las europeas. Desde los escotes de las presentadoras hasta las escenas que ofrece, el sexo que se presenta es mucho más explícito ahí que aquí (excepto en los canales dedicados a ello, para los que hay que tener una línea especial).

¿Cuál es, pues, la causa? Pienso que no hay que andar buscando mucho ni hacer encuestas: el sexo está en la calle, en el aire, en la sociedad, en todas partes, incluidas las más inocentes. Está en el anuncio de un jabón y de un brandy, en la portada de la revista más seria, en el deporte, en la moda, en la música, en la política incluso. Es la nuestra una sociedad sexualizada.

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